Retales mentales

Crítica: Trilogía 50 sombras de Grey



50 sombras de Grey, esa trilogía que ha dado la vuelta al mundo y ha colocado a la autora E.L. James entre una de las 100 personas más influyentes del mundo (Según la revista Times) del año 2012 con una historia de amor llena de sexo y perversión entre dos jóvenes veinteañeros.
¿Es un título merecido? ¿Tanto valen estas novelas?
Paso a paso.

Nada más empezamos a leer, conocemos a la protagonista, Anastasia Steele, una estudiante de último curso de literatura, agobiada por sus exámenes finales y por la inesperada entrevista que tiene que hacer a un empresario, un tal señor Grey, porque su compañera de piso, Kate, está enferma y no puede.

Hasta aquí, bueno, bien, las similitudes empiezan a llegar cuando analizamos la apariencia física y la personalidad de Anastasia y la comparamos con otro de los grandes personajes de la literatura adolescente de los últimos 10 años, Bella Swan, de la saga Crepúsculo.

Ambas son delgadas, paliduchas y con el pelo castaño oscuro, y lo más importante, ninguna está contenta con su cuerpo, se ven poca cosa en comparación con otras voluptuosas mujeres de su entorno. Tímidas, torpes, indecisas, introvertidas, se muerden constantemente el labio, introspectivas, pero que repentinamente se les ocurren frases ingeniosas que dejan boquiabiertos, intrigados, confusos a sus parejas. Anastasia durante la trilogía evoluciona bastante más que Bella, que se mantiene igual del primer al último libro, mientras que ésta se vuelve algo más autoritaria y va cogiendo la iniciativa en muchos puntos de la relación con Christian Grey, básicamente porque no hay relación que funcione si es permanentemente uno quien lleva las riendas, controla y posee al otro, Anastasia aprende a pararle los pies, mientras que Bella cada vez que tiene que tomar una decisión que moleste o lleve la contraria a Edward se debate como una tonta y necesita pedir consejo a Alice.

Y con Alice llegamos a otra de las grandes similitudes, la familia de Christian y la familia de Edward. Ambas son perfectas, de hermanos y padres fabulosos, guapísimos y encantadores. Además, todos adoptados (vampírica o realmente). Qué casualidad, ¿no? Yo también quiero tener algún día unos suegros y cuñados tan perfectos.

Y la familia de Bella, de padres separados que viven cada uno en una punta del país, ella jovial, todo le parece perfecto, es como una niña grande y tiene un nuevo marido, igual que la madre de Anastasia, calcadas, cambia el nombre del marido nuevo y la ciudad en la que viven. Y sus padres, algo más protectores y amantes de la pesca, Bella vive con él y Anastasia lo tiene bastante cerca (que no es su padre biológico, que murió, pero a efectos prácticos no importa), ellas son quienes cuidan o han cuidado de ellos por la ausencia de su madre, además, ambos pertenecen a las fuerzas del orden (ejército y policía).

Y no nos olvidemos del parecido entre Christian y Edward, también evidente. Los dos guapísimos, de pelo cobrizo y ojos de los que no se puede apartar la vista, con unas pestañas de escándalo que enamoran, tocan el piano a la perfección y un cuerpo escultural pero no extremadamente musculoso, sino fibroso (aunque para Grey no se utilice este adjetivo, las descripciones no lo muestran nunca como un cachas, sino como un Adonis). Los dos son autoritarios, controladores, indecisos, tienen algún tipo de demonio interno (cincuenta sombras vs. no tengo alma), están completamente enamorados y no lo saben reconocer hasta que se dan de bruces con ello, piensan que no se merecen a sus chicas y por eso les da un miedo atroz (y estúpido en algunos casos) perderlas, y ambos están forrados, claro.

¡Más personajes! Kate sería similar a Jessica, la amiga buenorra (aunque Kate bastante menos estúpida pero igualmente metomentodo) y José el símil de Mike, algo bueno es que aquí no hay un Jacob que haga a nuestra protagonista debatirse entre dos amores.

Y no nos olvidemos de la localización, ¡Seattle y Portland! Dos lugares que, por cercanía a Forks se visitan regularmente en la saga Crepúsculo.

En la historia también hay similitudes, pero para quien no haya leído la trilogía del señor Grey, lo dejo como Spoiler.


Ambos se conocen de forma fortuita, y surge una atracción fatal por parte de él, como el malvado pervertido que quiere convertirla en su sumisa de la misma manera que Edward quería convertirla en su cena, y ella tampoco se lo quita de la cabeza porque es el hombre más atractivo que ha conocido.

Empiezan a conocerse y él le dice que tiene que alejarse, que es peligroso, que le va a hacer daño... pero él sigue erre que erre detrás de ella y a ella le da un poco igual todo. ¿Qué más hace falta decir?

Se van conociendo, quedan, se besan y él le desvela su secreto llevándola al "cuarto rojo del dolor", y a ella lo acepta, no se asusta y se va dejando hacer, tanto que acaba desvirgándola en la cama esa misma noche. Y la ve dormir, tiene que observarla lógicamente, si no, no se parecería a Edward.

También hay un secuestro que ella tiene que arreglar (James y el falso secuestro de la madre de Bella, en este caso el exjefe acosador sexual de Anastasia, Jack Hyde, secuestra a la hermana de Christian, Mía), boda entre los protagonistas, con su correspondiente luna de miel repleta de encuentros sexuales que, posteriormente se dan cuenta que han dado lugar a un embarazo no deseado, aunque finalmente tienen el bebé, son felices y comen perdices en una casa de ensueño.

Y por último, nos aparecen narrados los primeros encuentros entre los protagonistas de la boca de Christian, años atrás pudimos leer esto mismo, aunque filtrado, pero, sorpresa, ¡de la boca de Edward en <i>Sol de Medianoche</i>!

Literariamente deja mucho que desear, la autora utiliza constantemente las mismas expresiones y palabras y algunas conversaciones parecen un copia y pega entre sí mismas. El uso del presente en una novela tan larga, resulta muy pesado, lo lógico hubiera sido utilizar un pretérito perfecto simple para la narración, pretérito imperfecto para las descripciones y el uso del presente dejarlo reservado a las escenas de sexo, para darles más énfasis (que ya lo tienen, pero como forma de diferenciar del resto del texto), que, cuando contamos algo, es lo que hacemos normalmente, hablar en pretérito perfecto simple y cuando llega algo a lo que le damos más importancia es normal cambiar al presente. Pero bueno, esto es más personal.
El 50% del libro es describir a Christian, y siempre de la misma manera, así que hay muchos párrafos que podemos saltarnos y no perdernos nada, de la mitad restante, un cuarto son conversaciones copypaster entre ellos.

¿Es un libro interesante? Sí, muy fácil de leer por su fácil vocabulario y que engancha, igual que engancha Crepúsculo, pero solo por sus protagonistas masculinos, que son el reflejo de lo que la gran mayoría de las mujeres quiere, con defectos añadidos pero que de un modo u otro en ambas sagas se consiguen solventar, lo que nos hace pensar que si nos encontráramos en la situación de ellas también tendríamos una historia de amor maravillosa con un hombre que nos puede dar todo lo que queramos.

Las escenas de sexo, sin duda, lo que más atrae, lo que da un aire diferenciador entre ambas sagas, una forma de llegar a un público más amplio que el adolescente, una novedad también, pues ha puesto la literatura erótica en boca de todo el mundo, cosa que antes la gente ni conocía, no llegaba ni a tema Tabú.

Y, aunque tanto la editorial como la autora lo nieguen, la historia nació a partir de un FanFic de Crepúsculo, encontraréis más información al respecto en Trilogía Cincuenta Sombras.

¿La recomendaría? No a todo el mundo. Sí a alguien que no lea con frecuencia, es una forma de iniciarse en la lectura, algo que siempre hace crecer el mundo interior de las personas, nuestra cultura y conocimiento, pues, como ya he dicho, es muy fácil de leer y es entreteinda. No a alguien acostumbrado a leer más calidad, no le resultaría agradable, sino literatura basura, que, al fin y al cabo, es lo que es, unas sencillas, sin calidad literaria pero que atraen al gran púbilco, porque toca temas que nos gustan, porque despierta nuestros instintos y nuestros sueños de forma clara y porque nos enamora Christian.
Sinceramente, si yo fuera Stephenie Meyer, denunciaría a E.L. James por plagio, pero allá cada cual.

Irina.


3 comentarios:

  1. Muy bueno! la verdad que a mí no se me había ocurrido compararla con Crepúsculo (que solo vi las pelis), pero ahora que leí tu opinión, sí que es verdad!! Libros para pasar un rato... la verdad que no son de mi estilo (yo soy de novela negra y policíaca) y los leí porque todo el mundo lo hacía, la verdad que ya el último era más de lo mismo y me costó bastante acabarlo!
    besitos!

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    1. Yo fui generación Crepúsculo, y como tal, en mi adolescencia me bebí la saga, así que ahora, leo esta otra, y pff ¡es igual!
      La verdad es que yo también soy de novelas negras y policíacas, aunque últimamente no leo mucho, tengo que reavivar mis hobbies!
      Muchas gracias por tu comentario =)
      Un beso

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  2. Yo lei el primero pero la verdad es que me aburrio por lo que ya no me lei ninguno más, besos

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